Choosing a Service Format That Actually Fits
El cordaje es el único punto de contacto entre tu mano y el volante, y sin embargo es la pieza del equipamiento que más se descuida. Cambiar de tensión o de grosor puede alterar la salida del volante más que cualquier otra modificación en la raqueta. Esta guía repasa los materiales disponibles y cómo decidir la tensión según tu nivel y el tipo de torneo que afrontas.
Los cordajes de multifilamento son la opción más equilibrada para jugadores de club: ofrecen una sensación cómoda y un buen compromiso entre potencia y control. La tripa natural, por su parte, sigue siendo la referencia en elasticidad y respuesta, pero exige más cuidado y un presupuesto mayor. Entre medias están los cordajes híbridos, que combinan un montante rígido con una cruceta más blanda para ganar durabilidad sin perder tacto.
El grosor también importa. Un cordaje de 0,70 mm aguanta más roturas y es habitual en jugadores que golpean fuerte o juegan con frecuencia. Uno de 0,65 mm o menos ofrece mayor sensación y efecto, pero se rompe antes. Si entrenas tres días por semana y compites los fines de semana, un calibre intermedio de 0,68 mm suele ser la elección más sensata.
En cuanto a la tensión, la regla general sigue siendo válida: a mayor tensión, más control y menos potencia. Los jugadores principiantes e intermedios suelen rendir mejor entre 20 y 23 libras, donde el cordaje absorbe parte de la energía y perdona los golpes descentrados. A partir de 24 libras, la raqueta responde de forma más directa, pero también castiga una técnica deficiente.
Para torneos concretos, conviene ajustar la tensión según las condiciones de la pista. En una sala con techos bajos y corriente de aire, un punto menos de tensión ayuda a ganar algo de profundidad sin forzar el brazo. Si el volante es lento o la pista está fría, subir medio kilo puede dar la precisión que falta en los dejadas y en el juego de red.
Antes de cambiar de cordaje, revisa también el estado del grip y el peso total de la raqueta. Un grip gastado altera la percepción del balance y puede hacer que una raqueta bien encordada se sienta torpe. Si tienes dudas sobre qué tensión probar, empieza por la que usas habitualmente y modifica de medio en medio kilo hasta encontrar la que te da más confianza en el remate y en la defensa.
La clave está en llevar un registro de lo que pruebas. Anota la tensión, el cordaje y la sensación en cada sesión. Así, cuando llegue un torneo importante, no tendrás que improvisar: sabrás exactamente qué configuración te funciona y cuál debes evitar. Si quieres ver cómo otras decisiones de equipamiento afectan al juego, consulta nuestra comparativa de raquetas ligeras y pesadas.